Como reflejo plateado de polvo de estrellas...
Así tus letras forman un charco iridiscente,
que suavemente cala mi alma, mis sentidos...
Que se empapan lentamente de ti, de tu calor.
De ese calor bello que supera las distancias,
que nos une y nos abraza apretadamente.
Y recorriendolas lentamente, una y otra vez,
llega su sentir a mi, como rocío del amanecer,
con sus suaves gotas de sereno, inadvertidas,
endelebles y leves, anunciando la alborada.
Amanece...
Al rayar el sol sus primeros destellos,
me sorprende al pairo de tus versos,
como si puerto fueran para mis penas,
o segura ensenada de mis pensamientos,
donde me abrigo del viento de la realidad.
Y así forman un bello arco iris de sueños,
donde se entretejen nuestros bosquejos,
como red de sentimientos compartidos,
donde descansan los anhelos del corazón.